Cuando reservas un crucero fluvial, ya sea por el Duero, el Rin o el Danubio, hay una palabra que probablemente aparecerá varias veces en el itinerario: esclusa. Y aunque pueda sonar a algo puramente técnico, el paso por ellas forma parte de la propia experiencia de navegar por un río.

Durante el recorrido, el barco puede atravesar diferentes esclusas para salvar los desniveles del río. Para los pasajeros, este proceso se convierte en un momento curioso de la navegación: se puede observar desde las cubiertas cómo el barco entra en la cámara y cómo el nivel del agua cambia a su alrededor.

En este artículo te contamos qué es una esclusa, cómo funciona y qué se siente al atravesarla a bordo de un crucero fluvial. También veremos cuánto puede durar el proceso, por qué en ocasiones hay que esperar y cómo puede influir en los horarios de navegación.

¿Qué es una esclusa y cómo funciona en un crucero fluvial?

Una esclusa es una estructura hidráulica que permite a los barcos subir o bajar de nivel para salvar un desnivel del río o canal, normalmente causado por una presa. El sistema es sencillo en su idea, aunque impresionante en la práctica:

  1. El barco entra en una cámara cerrada por dos compuertas, una a cada extremo.
  2. Se cierra la compuerta por la que ha entrado.
  3. Se abre o cierra progresivamente la circulación de agua hasta igualar el nivel con el tramo siguiente del río.
  4. Cuando el nivel coincide, se abre la otra compuerta y el barco continúa su camino, ahora varios metros más arriba o más abajo que cuando entró.

El barco no se mueve: es el agua la que sube o baja a su alrededor, como si la cámara fuera un gigantesco ascensor líquido.

Las esclusas son las que dotan de horarios a nuestro crucero, ya que tienen horas de apertura y cierre. Muchas veces están cerradas por la noche, a veces incluso hay que esperar a otros barcos, pues se agrupan para pasar. En ocasiones se hace pesado esperar, pero siempre resulta curioso.

¿Se nota el paso por una esclusa desde el barco?

  • El barco prácticamente permanece inmóvil
  • No hay sensación de «subir» como en un ascensor
  • El cambio de nivel se aprecia sobre todo observando las paredes

Quizá lo más curioso es que, mientras el barco cambia de nivel varios metros, desde el interior apenas se percibe movimiento. Son las paredes de la esclusa y el nivel del agua las que hacen visible lo que está ocurriendo.

Cuando el capitán eres tú… esclusas en barcos de alquiler.

Existe otra forma, muy distinta, de vivir las esclusas: alquilando un barco fluvial, algo muy popular en canales como el Canal du Midi, el Canal de Borgoña, en Francia. En este tipo de turismo fluvial, no hay tripulación: tras una previa formación en el puerto de salida, eres tú quien pilota el barco y quien participa activamente en el paso por cada esclusa.

Aquí las esclusas se dividen en dos tipos:

  • Automáticas, donde el sistema regula el agua solo y el navegante apenas tiene que maniobrar.
  • Manuales, donde un esclusero controla las compuertas pero es responsabilidad del propio navegante amarrar el barco dentro de la cámara y sujetarlo mientras sube o baja el nivel. En zonas como el Charente o el Lot, es incluso el propio navegante quien debe maniobrar la esclusa sin depender de horarios ni personal.

Lejos de ser un obstáculo, el paso por las esclusas suele convertirse en el momento más recordado de este tipo de viajes: al principio genera algo de respeto, pero rápidamente se transforma en uno de los mayores atractivos de la travesía, sobre todo para familias y grupos de amigos.

ESCLUSA EN EL CANAL DU MIDI (FRANCIA)

Carrapatelo: la reina de las esclusas europeas

La protagonista de este artículo: «la esclusa de Carrapatelo» forma parte de la presa homónima, inaugurada en 1972 y situada entre los municipios de Marco de Canaveses y Cinfães, en pleno corazón del Duero portugués. Con sus 35 metros de desnivel, está considerada una de las esclusas fluviales más altas del mundo, y su cámara puede recibir barcos de hasta 83 metros de eslora.

Su entrada, vista desde aguas abajo, se describe a menudo como una especie de «puerta hacia las entrañas de la tierra»: un hueco excavado en la base de una presa de 57 metros de altura que, durante unos minutos, se convierte en el escenario de una de las experiencias más singulares que puede vivir un pasajero de crucero fluvial.

El paso por Carrapatelo suele describirse como uno de los momentos más llamativos del recorrido: el barco entra en un pozo de hormigón oscuro y, en pocos minutos, «sube» el equivalente a un edificio de más de diez plantas.

ESCLUSA DE CARRAPATELO ( PORTUGAL)

Curiosidades rápidas para recordar

  • Las primeras esclusas documentadas datan del año 984, en China.
  • El diseño de compuerta en ángulo, en «V» que usamos hoy lo ideó Leonardo da Vinci en Milán, a finales del siglo XV.
  • La esclusa de Carrapatelo, en el Duero, tiene el mayor desnivel de Europa: 35 metros.

 

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